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viernes, 22 de junio de 2012

Significado esotérico de la Noche de San Juan y el Solsticio de Verano


Se puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros antepasados, tan amigos de observar las estrellas, se dieron cuenta que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer.

La celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del pleno verano, o 20 de junio, para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.

En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas”, La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre).

En la noche mágica del Solsticio de Cáncer, tiempo sagrado de comienzo del verano, se abre al Universo la llamada "Puerta de los Hombres hacia su divinidad" al igual que en el tiempo del Solsticio de Invierno, se abre a la Tierra, la llamada "Puerta de los Dioses hacia su humanidad". Ambas noches, las del comienzo del verano e invierno, están sacralizadas desde tiempos inmemoriales puesto que en ellas se celebra el Nacimiento y la Muerte del Sol.

El 21 de junio se celebra en el hemisferio norte, el día más largo del año. Definitivamente no es un día como los demás, la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia. Hadas y deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.

El solsticio de verano o la Litha celta se ha siempre celebrado en esa fecha, a pesar de que la cristianización de la fiesta y los ajustes históricos de los calendarios configuran su celebración en la noche del 23 al 24 de junio: La noche de San Juan.

A menudo se bailaba y saltaba alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias demoníacas y asegurar el renacimiento del sol. Todos los rituales del Solsticio de Verano se han de practicar alrededor de esas noches, las mas cortas del año. El 23 de Junio los Hombres, pueden convertirse en Dioses. Para que un Ser Humano pueda convertirse en un ser Divino o Sagrado, ha de llenar todas sus partes y cuerpos con luz y conciencia. Ello comienza cuando se da cuenta, no de lo que le falta, sino de lo que le sobra para llegar a divinizarse.

Rencores, resentimientos, miedos, culpabilidades, complejos, dolores, etc. han de ser concienciados y liberados, en un acto mágico de voluntad y poder, arrojándolos a la Hoguera, hecha de un Fuego Purificador y Liberador, asustando con petardos y cohetes a cualquier forma elemental creada por las emociones liberadas. El ruido alejará y disolverá las sombras. Después de esta purificación, liberación y activación energética, se prenden bengalas, lámparas o velas para iluminar los vacíos dejados por las emociones oscuras y se endulza el alma y la consciencia con alguna comida que consuele de la acritud liberada. Los hombres y las mujeres danzan luego en la medianoche como tributo y ofrenda de su alegría y purificación hasta que el Sol comienza a nacer de nuevo, esta vez para iluminar a los Dioses y Diosas que están prontos a Ser.

El contacto con el agua sacralizada por los primeros rayos Divinos, pondrá los cuerpos sutiles en contacto con la energía primera que limpiará cualquier resto de emoción oscura liberado a través de la danza. Los lugares idóneos son las fuentes, las cascadas, los santuarios del Agua que discurre. En estos lugares de poder habitan las Ondinas, elementales de agua. Muchas leyendas y textos iniciáticos hablan de que precisamente esa noche, las Ondinas pueden enamorarse de cualquier humano que se acerque con actitud noble y respetuosa. Es el momento para pedirles deseos concretos.

Después, a la sombra del árbol elegido, apoyados sobre su tronco y sentados en la Tierra se medita hasta la salida del sol, (o incluso hasta el mediodía), en todo aquello que pudiera impulsarnos a ser quienes somos: Seres de Luz y Conciencia. Las plantas medicinales y aromáticas se nos ofrecen para ser recolectadas en su cenit de propiedades físicas y alquímicas. Es el momento de trabajar la parte mágica y sagrada que todos contenemos, de agradecer, de confraternizar con todos los seres vivos y entidades espirituales evolutivas. La energía telúrica y cósmica de este momento es grande y es nuestra aliada.

La porción de fuego Sagrado, -energía sexual- que se pueda encender en nuestro cuerpo, ha de ser también ofrendada en un acto de amor y conciencia, o bien a nuestro compañero-a, o bien a través de la energía de la Danza, al Universo mismo.

El ritual de la Noche de San Juan, nos pone en contacto con la energía de los cuatro elementos más el quinto, es decir el Éter-Conciencia.

El Fuego, en hogueras purificadoras, en petardos, en bengalas, en velas y luces. En nuestro interior la energía de Vida.

El Agua, en el rocío de la madrugada, el contacto con el agua viva y las ondinas, y con nuestro sudor, fluidos, lágrimas y emociones.

El Aire, en las danzas, los pensamientos de propósito y conciencia, y nuestra respiración consciente.

La Tierra, en el contacto con el ritmo de la danza, con la comida; dulces y pasteles, con los árboles, las plantas recolectadas y con los cuerpos de los hombres y mujeres que también comparten con nosotros su intento de convertirse en Dioses-as.

sábado, 12 de mayo de 2012

Beltane

Beltane marca la mitad del año celta y es festejada el 1° de mayo (correspondiente al 1° de noviembre en el hemisferio sur). Beltane es la tercera de las cuatro grandes fiestas religiosas del año celta y marca el comienzo de la estación luminosa. Beltane está después de Imbolc, que marca el fin del alejamiento del sol y anuncia su regreso y está en oposición con Samain, que da nacimiento al año celta y que marca el fin de la estación luminosa y el comienzo de la estación oscura.

El nombre “Beltane” deriva directamente de la palabra “Beltene” del viejo idioma irlandés, que significa “fuego brillante”, “resplandeciente”. Beltane está en relación con el dios Belenos. En la mitología celta Belenos (Belenus) es comparable a Apolo del panteón clásico y a Baldr de la mitología germánica. Es un dios luminoso cuyo nombre significa “brillante”, “resplandeciente. Manifestación, por otra parte del Señor del Verano y asociado con los poderes sanadores del Sol. 

La noche de Beltane entre el 30 de abril y el 1° de mayo también es conocida como la noche de Walpurgis. Santa Walpurgis, muerta en el año 778 era venerada por los cristianos como protectora contra la hechicería. Su fiesta es el 1° de mayo coincidiendo con la fiesta pagana de Beltane y sus danzas noctunas alrededor del fuego. Esa noche ha sido identificada en el Fausto de Goethe como el “sabat de las brujas”. 

La tradición celta insiste sobre los fuegos rituales prendidos por los druidas mientras que pronunciaban encantos y fórmulas mágicas. Entre esos fuegos se hacía pasar el ganado con el fin de protegerlos contra las epidemias durante todo el año, y particularmente en la época estival. Los “fuegos de Bel” (Belenos) eran considerados como potentes elementos de exaltación y de purificación benéfica. Se supone que la asamblea de los druidas en el bosque de Carnutes (bosque de Francia que se extendía entre los ríos Sena y el Loira) atestiguada por César durante la guerra de las Galias, tenía lugar en la época de Beltane. 

Beltane es una fiesta de renovación y de resurrección. Anuncia un cambio de ritmo de vida puesto que es la apertura del ciclo de actividades diurnas: se reinician las cacerías, se impulsan las conquistas y las guerras, y es el comienzo de los trabajos agricultores y los pastores. En ese sentido marca la oposición y la antítesis con la fiesta de Samain, que marca el fin del ciclo. Beltane, como Samain, también es un momento del año donde el “otro mundo” está particularmente próximo y al alcance de la mano. Y al igual que en Samain, también se ofrecían en Beltane sacrificios rituales de animales a los dioses. Beltane es la época propicia para todos los ritos de pasaje entre los períodos frío y cálido, entre la oscuridad y la luz, entre la muerte física y simbólica y el renacimiento espiritual. De manera general, Beltane es la festividad del cambio de ritmo de vida, del ritmo invernal se pasa al estival. La fiesta simboliza ese pasaje físico y espiritual. 

A pesar de que los datos históricos sobre Beltane sean oscuros, el folclore ligado a esta fiesta es rico y abundante. De generación en generación el folclore se ha apropiado de esta festividad dándole interpretaciones y formas diferentes, pero siempre con el sentido de resurrección y fertilidad. Un ejemplo es la simbología fálica de la danza del “palo de mayo”. 

Beltane es la época propicia para la adivinación, los ritos de protección de casas y propiedades diversas, para la recolección de plantas, en particular las ortigas. Los saltos sobre el fuego durante los festejos estaban destinados a asegurar la prosperidad y la fertilidad. La noche de Beltane la gente evitaba los lugares frecuentados por los duendes, las hadas y los espíritus naturales, puesto que se suponía que el velo entre el mundo sobrenatural y natural era particularmente leve. 

La fiesta comienza en la víspera, en el anochecer y se prolonga con el día que son los momentos en los que, según nuestra concepción, empieza el Verano. Comienza Samos, el fin del Invierno celta y comienzo de la mitad lumínica de la Rueda Anual. Es el festival del fuego. El mes del Sauce atraviesa Beltane y le confiere su esencia mágica. 

Al amanecer cuando el alba empiece a despuntar sobre la primera mañana del Verano, encenderemos ritualmente nuestro fuego donde regeneraremos nuestra propia vitalidad espiritual. La hoguera, como hacían nuestros antepasados estará formada por nueve maderas sagradas de nueve árboles diferentes que serán portadas por nueve personas. Cuando queme, obtendremos ascuas para encender otros pequeños fuegos en este amanecer de Beltane, en oposición a Samhain donde los fuegos arden en el crepúsculo. 

En estos momentos mágicos, que también nuestros antepasados realizaban pasando tanto ellos como su ganado por entre el humo en un rito de limpieza y purificación, el fuego era y es símbolo divino. Este fuego se encomendaba al patronazgo del Dios Belenos (el brillante). Manifestación, por otra parte del Señor del Verano y asociado con los poderes sanadores del Sol. 

Nuestros antepasados también tenían más formas de saludar estos días de celebraciones y participar de la energía sanadora del astro-dios; Una de sus costumbres consistía en levantarse antes de que el sol apareciese, después de una vigilia en los bosques sagrados, donde habían participado en los ritos sexuales de Beltane, iban a alguna colina cercana para observar la salida del sol y bañarse en sus vivificadores rayos. Dicho baño podía tomarse también de una forma más simbólica, bañándose en fuentes sagradas y manantiales en los cuales los rayos sol habían quedado atrapados o bebiendo el agua de estos o de pozos también sagrados, donde la luz solar había quedado retenida. Los druidas aconsejaban que se bebiera el agua de esos manantiales antes de la salida del sol, que se lavaran con el rocío de la mañana y se adornaran con flores. Todo este ritual era para danzar en torno del árbol de mayo, dejándose llevar por la festividad estacional. 


 El rocío que se recogía en las mañanas de Beltane también se recogía, guardándolo con el fin de utilizarlo en posteriores rituales. El rocío en su concepto mágico era considerado una esencia destilada de la Tierra por medio del fuego (el sol), una alquimia de la naturaleza espiritual de la Madre Tierra, en cuyo seno los manantiales y arroyos representan los órganos femeninos de ella con sus propiedades curativas. La diosa de la Tierra (Madre Tierra), era la esposa del Sol, ambas deidades, donadoras de vida. 

 Era y es un tiempo de fiesta, alegría, casamientos y magia sexual con lo que se trataba de perpetuar la estación. Nuestros hermanos de espíritu de esas épocas escogían a una "Doncella de la Flor" también denominada "Reina de Mayo", que era la representante simbólica en esta fiesta, de la Diosa en uno de sus triples aspectos de transformación, de virgen a madre. 

 Quizá una de las tradiciones más incomprendidas de Beltane es la relativa al festejo y expresión del placer sexual. Aún mucho tiempo después de que la forma cristiana de matrimonio (y sus estrictas reglas de monogamia sexual) reemplazaran a las costumbres del "Enlace de Manos", esas reglas monogámicas se relajaban para los ritos de mayo. Se les llamó entonces "matrimonios del verde bosque" (Greenwood Marriages), porque los hombres y las mujeres que pasaban la noche en el bosque y volvían trayendo ramas, flores y guirnaldas para decorar el pueblo en la mañana. Un buen número de jovenes terminaba embarazada a raíz de estos retozos en las montañas, y tales niños fueron llamados "alegremente obtenidos" (merry be- got). Esto fue especialmente condenado por los Puritanos. 

Cuando el Verano comienza, el clima se calienta y el mundo de las plantas florece. En viejos tiempos Celtas, gente joven podría pasar toda la noche en los bosques. Otras parejas casadas más maduras podían quitarse los anillos de bodas (y las restricciones que implican) esta sola noche. 

Hay muchas formas en las que puedes celebrar Beltane: 

-Tejiendo una guirnalda de flores para adornar tu pelo. 

-¡Usando ropa verde todo el día (y ninguna cosa en toda la noche!) 

-Colgando frutas y dulces cocidos de árboles y arbustos para el festejo posterior. 

-Haciendo un fuego de Beltane con las nueve maderas tradicionales (abedul, roble, serbal, sauce, espino, avellano, manzano, vid, abeto y sauco).: 

-Baila y salta sobre él para limpiarte a ti mismo, o declara tus deseos y deja que el fuego los transporte hacia el cielo. 

-Saltando sobre las plantas de tu jardín. 

-Atar cintas a un roble o espino y bailar alrededor escogiendo una cinta del color que simbolice tu deseo y al bailar tejer las hebras..... 

-Realizando el Gran Rito simbólicamente con tu pareja, en tu jardín, los bosques, o el área ritual de tu casa.


SIMBOLISMO DE BELTANE:
Plenitud de la primavera, momento ideal para defenderse contra el mal.

SIMBOLOS DE BELTANE:
Triángulos, estrellas, pentágonos, espirales (no se debe usar mas de dos de ellos a la vez)

HIERBAS DE BELTANE:
Sauce, flores de espino y otras flores de primavera.

COMIDAS DE BELTANE:
Cereales, fresas, moras frambuesas y otras frutas rojas de bosque.

INCIENSOS DE BELTANE:
Jazmín, vainilla.

COLORES DE BELTANE:
Naranja, amarillo, rojo, blanco.

PIEDRAS DE BELTANE:
Coral, jade, perlas, esmeraldas, zafiros y cuarzos rosas.


El hombre verde 

La época de Beltane es el momento de rendir honores al “hombre verde” consorte de la diosa y viejo espíritu del bosque. El hombre Verde representa el ciclo de la muerte y el nacimiento de una nueva vida, la muerte del invierno y la llegada de la primavera. Se le puede describir como la parte masculina que protege la tierra, es como la representación masculina de la naturaleza y es visto como la fertilidad de la primavera. Es solo porque el muere en invierno por lo que puede resucitar en verano. 

El “Hombre verde” se encuentra en diversas culturas del mundo desde tiempos inmemoriales. Relacionado a menudo con deidades de la naturaleza vegetal, representa el renacimiento asociado al ciclo anual y a la época de la primavera. En este sentido, por sus diversos caracteres agrícolas, se lo asocia con ciertos dioses históricos, como por ejemplo Silvano, el dios romano del bosque, Dionisio o Baco en la mitología griega y al dios Cernunos de los Celtas. En el mismo sentido se lo relaciona con Osiris, el dios egipcio de la agricultura y de la resurrección. La imagen de Kirtimukha, el rostro de follaje, ramas y guirnaldas saliendo de la boca son también representaciones características muy comunes en las culturas asiáticas. Todas esas representaciones están asociadas con la reproducción, el crecimiento y la rueda de existencia kármica.


viernes, 29 de octubre de 2010

Samhain - Halloween - Castañada

Festividad celta por excelencia, marca el inicio del Año Nuevo espiritual. Es una intervención mágica donde las leyes mundanas del tiempo y el espacio están temporalmente suspendidas y la barrera entre los mundos desaparece. El velo que divide el mundo de los espíritus del nuestro, es más delgado y tenue en este momento que en ninguno otro del año. El tiempo quedaba abolido y el mundo de los muertos se abría a los vivos.

Simbólicamente Samhain era la noche de la eternidad.

Para los celtas, que sólo distinguían entre dos estaciones (verano e invierno), Samhain (que significa etimológicamente ‘el final del verano’) representaba el comienzo del invierno. Se acababa el tiempo de las cosechas y a partir de entonces los días iban a ser más cortos y las noches más largas. Por eso, los celtas celebraban importantes festivales para dar la bienvenida al Año Nuevo. Al anochecer de cada 31 de octubre, la costumbre era dejar comida y dulces fuera de sus casas y encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y el descanso junto al dios Sol, en las Tierras del Verano. En la noche de Samhain los vivos y los muertos podían comunicarse. Las barreras que los separaban desaparecían en aquel momento mágico. Lo bueno era que los espíritus de los antepasados podían aconsejar a los vivos sobre el futuro, pero lo malo era que también se convocaban a los espíritus maléficos. Por eso, los druidas ordenaban encender hogueras para ahuyentar a estos últimos.

Todas las fiestas celtas se celebraban en la víspera del día correspondiente, ya que ellos calculaban los días desde la puesta del sol a la salida en la tradición lunar. Teniendo esto en mente, el calendario ritual empezaba cuando el Sol se estaba poniendo en el sistema eclíptico, un sistema utilizado por todos los antiguos sacerdotes astrónomos, incluyendo a los druidas, para determinar las estaciones mediante el movimiento solar. La víspera de Samhain era una de las grandes noches espirituales del pueblo celta, siendo la otra la víspera de Beltane, en mayo. Esta era la época en que se disolvían los límites entre el mundo natural y el sobrenatural. Consecuentemente era una noche propicia para la adivinación y la profecía

Samhain era una fiesta de los muertos, de los muertos pasados, del año pasado y el final de un ciclo completo de la rueda celta de la vida. También era una época de purificación en la que se quemaban las efigies que simbolizaban los terrores del pasado y todo aquello que hubiera atribulado a una mente temerosa. La hoguera de Samhain quemaba ritualmente las brasas del año viejo a través de la purificación. Y entonces la gente podía enfrentarse a los rigores de los oscuros meses invernales que estaban por venir. Entonces se esparcían cenizas sobre la tierra, durante el siguiente rito de purificación. Y de ese orden vendría el nacimiento de seres humanos con grandes valores y la creación y ejecución de actos buenos para todos y todo aquello que poblaba la tierra.

Con la romanización de los pueblos celtas, la religión de los druidas llegó a desaparecer, pero el primitivo ‘Samhain’ pudo sobrevivir al paso del tiempo conservando gran parte de su espíritu y algunos de sus ritos. Los cristianos consideraban que los celtas adoraban al diablo, aunque el diablo nunca existió en la religión céltica. Los cristianos determinaron que la manera de convertir a los celtas al cristianismo era adoptando el festival de los celtas y convertirlo en uno religioso. Así el 1 de noviembre se convirtió en el día de Todos los Santos, un día de rezo para honrar a los santos. El 31 de octubre se convirtió en la víspera del día de Todos los Santos (all hallow's eve) y de aquí el nombre de Halloween.

Hoy Halloween es una fiesta internacional, que carece de todo sentido religioso y cuyo origen es ignorado por la mayoría. Nada tiene que ver ya con los rituales de los druidas ni con los pueblos celtas que dominaron la mayor parte del oeste y centro de Europa durante el primer milenio a.C.. pero se ha mantenido la vieja tradición de dejar comida para los muertos, hoy representada en los niños que, disfrazados, van de casa en casa, pidiendo dulces, con la frase ‘trick or treat’ (trato o truco). Parece ser que los druidas celtas recogían alimentos por las casas para realizar ofrendas a la divinidad.

Los celtas nunca aceptaron las tradiciones cristianas y por eso todavía están con nosotros las tradiciones de esta noche de magia, brujas y fantasmas.

La Castañada (castanyada) es una fiesta tradicional de Cataluña que se celebra el día de Todos los Santos, el 31 de octubre.
El origen de esta celebración parece ubicarse en la Edad Media. Para recordar a los vecinos que debían rezar por los difuntos, durante toda la noche, del día de todos los santos, se tocaban las campanas de todas las parroquias y conventos. El campanero, sin duda, necesitaba de un aporte de energía adicional para soportar el esfuerzo.

La castaña, el fruto mas abundante del otoño, se utilizaba para ello, acompañadas de sorbos de vino blanco. Para ayudar al campanero se sumaban otras personas y familiares más allegados. Todos comían castañas y bebían vino.

Posteriormente, en los pueblos surgió la costumbre de que por la tarde, los hombres recogían castañas, boniatos y leña, las mujeres hacían unas pastas similares a los actuales “panellets” (unos pastelitos a base de almendra molida y azúcar). Por la noche se reunían todos alrededor del fuego, comían las castañas y los boniatos asados a la leña y los pastelitos que habían preparado las mujeres. Así celebraban el final de la recolección y rezaban por los difuntos.

Finalizando el siglo XVIII, tanto se había extendido la costumbre que la castaña comienza a comercializarse y aparecen las castañeras, que eran las mujeres que las asaban y las vendían en puestos callejeros.

Al igual que halloween en los países anglosajones, proviene de una antigua tradición funeraria